jueves, 18 de octubre de 2012

Cefalea

Hace días que me duele la cabeza, quizás te haya pensado ya suficiente y el dolor que entre mis neuronas se produce solo sea una señal para que deje de hacerlo. Para que empiece el letargo, el invierno  para que me acomode en la biblioteca a estudiar durante todo el invierno, para dedicarme al café y a las lágrimas. El invierno es tiempo de congelar personas, sentimiento, heridas, nada que haya sucedido en invierno se olvida no hay calor que lo derrita y hay se queda, en tu cabeza para siempre. He pensado tanto y en tantas cosas tan diferentes he pensado como seré cuando sea mayor casada, con hijos, con un buen trabajo y espero que una buena posición social, creo que lo que todos los padres quieren para sus hijos sobre todo si son mujer. En el futuro no me imagino feliz, me imagino con cientos de cosas en casa, hijos, perro, gato e incluso una señora que venga a planchar dos días a la semana, pero no me imagino feliz ¿sabes porqué? Porque no vas a ser tú el padre de mis hijos, no serás con quien deshaga la cama para que luego Bárbara con toda su buena fe haga a la mañana siguiente, no serás tú con quien desayune mi café con tostadas cada mañana, no serás tú quien me acompañara a comprarle las primeras zapatillas de ballet a Gala, no vas a ser tú quien saque los domingos a la mañana a Toby a pasear. Y jode, quema, arrastra, ahoga pensar que no vas a estar en mi futuro que ya has pasado una vez por mi vida y no volverás a hacerlo, jode pensar que la decisión es mía y soy yo la que en un largo intento de suicidio trato de olvidar, de madurar, de cambiar pero pese a ello no conseguiré nada porque tú también olvidarás, madurarás, cambiarás y conocerás a otra mujer que tarde menos en adaptarse a ti, a vuestra relación, a todas las pegas que esta pueda tener, ella va a saber superar la distancia, no será tan niña, será una mujer de las de tacón de aguja y café con hielo. Será esa mujer que yo no he sabido ser, no te abandonará, viviréis el romance más bonito del mundo, en un ático sin ascensor en París, recuerdo que te gustaba París, con una gran sala y una gran ventana done podrás pintar, que bonito despertarse un sábado a la mañana desnuda en tu cama y que tu la estés retratando, un cuadro que jamás verá la luz, como un secreto tuyo y de ella, como un hijo, porqué no vais a querer tener hijos uno solo, un despiste de estos que casi acaban con todo pero que solo hacen que todo sea mejor que antes. Viviremos vidas paralelas  en mundos distintos, yo de ciencias tú más de letras, yo soy método tú eres creatividad, yo soy indie tú eres heavy. Dos mundos opuestos totalmente, llegará una noche, pensaré que ya lo he superado, pensaré en ti, en los trenes, en las estaciones, en las conversaciones que teníamos de jovenes, en cuando nos liábamos como si fuéramos dos fino cigarrillos  en mitad de una calle, en las ganas que tenía de recorrer el mundo contigo mochila a las espaldas, en los conciertos que pedí, en las entradas de cine de una peli la cual no fuimos a ver creo que se llamaba 'Intocable' cine francés donde dos mundos opuestos el rico y el pobre, el blanco y el negro,... donde dos culturas diferentes se juntan y empiezan a entender que no son tan diferentes las personas, que todas son iguales y en la igualdad esta lo bonito. Tú te empeñabas en decir que eramos diferentes, no lo niego, pero he de recocer que contigo siempre fui personaje un personaje que acabo haciendo enamorarse a la persona, no me gusta el indie, no soy pija: prefiero una sudadera a una camisa y unos tenis a unos tacones, prefiero la cara lavada antes que una careta, prefiero enamorarme de una sonrisa y lo hice me enamore perdidamente de tu sonrisa, de tu barba que rascaba contra mis mejilla cada vez que te besaba, de tus manos sobre mi cintura bajando hacia mis muslos. Me enamore como nunca lo hice, como jamás nadie se ha enamorado de ti, aprendí lo que es el amor una especie de madre, amiga, amante, hermana y desconocida. Aprendí a hacerme daño, quedar herida para siempre, marcada para siempre por recuerdos como si de un tatuaje se tratara llevo aquellas semanas tatuadas en mi mente. 




Pensaba que me iba a costar escribir esto que iba a llorar e iba a pasarme media hora en cama llorando como una niña pequeña ensimismada en mi rabieta, pero no, me ha salido del tirón, sin lágrimas quizás porque ya he derramado bastante en estos meses, ¿lo reconoces? ¿reconoces los paseos por esa calle? 

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